Mi inspiración nació de las grietas que se forman en el asfalto cuando se emerge el ”diente de león”, en el desierto florido de Atacama y las grietas de desecación.
Detalles inspirados en armaduras se combinaron en mi imaginación con una explosión de flores. Quería crear contrastes combinando lo duro e incoloro con lo suave y colorido. Me puse a buscar formas que pudieran simbolizar las grietas y a investigar tanto la posibilidad de imprimir mi propia tela como la posibilidad de manipular la tela para crear esa sensación. Quería obtener contrastes tanto en las siluetas como en la elección de los materiales.
Desde el inicio de mi proceso traté de encontrar la manera más sostenible posible de trabajar, utilizando materiales que tuvieran el menor impacto ambiental posible, pero también estaba dispuesta a desviarme de ese principio en caso de ser necesario para obtener mejores prendas y para hacer un buen proyecto de grado. Entonces se convirtió en un desafío divertido el intentar crear prendas con volumen sin usar, por ejemplo, tul u organza sintéticos. Pensé en la seda por un tiempo, pero eso acarreaba un problema de costos.
Quería usar preferentemente telas de lino, pero después de muchos experimentos opté por combinar telas de lino con satén de algodón y con organdí.
Mis elecciones finales de tela:
Una tela negra para la base de las prendas ya sea de lino o de satén de algodón.
Una tela gruesa de arpillera negra, 100% lino, que decoré con un hilo metalizado en cobre.
Una fina ”tela screen” en lino 100%, que manipulé creando formas con la ayuda de un hilo retráctil.
Intenté tejer flores a crochet, pero con ellas no conseguía el contraste que necesitaba para las siluetas. También traté de hacer las flores en organza de seda, pero tomaría demasiado tiempo ya que esa tela requiere de costuras especiales para no dejar flecos. Finalmente opté por hacer las flores en organdí. Para conseguir la paleta de colores que necesitaba, opté por teñir parte de la tela yo misma. También experimenté con diferentes técnicas para crear la forma de las flores. El modelo que elegí finalmente fue el que aprendí a hacer en París cuando tenía 17 años. Eran flores hechas con el papel plateado de los paquetes de cigarrillos. Yo solía dejar una de esas flores como recuerdo detrás de mi visita.